Quizá sea un hecho que pase inadvertido para el gran público. En plena vorágine de fichajes, equipos ultimando su preparación de cara a la nueva temporada y con laSupercopa de Europa a la vuelta de la esquina, pocos serán los que hagan referencia a la efeméride que este 10 de agosto de 2015 se cumple para uno de los clubes más entrañables del fútbol nacional. Hoy, las humildes, trabajadoras y orgullosas gentes deVallecas celebran el 15 aniversario del debut del Rayo en competiciones europeas.

Tras una de las mejores campañas de siempre, en la que el conjunto madrileño finalizó en novena posición el Campeonato Nacional de Liga, e incluso se llegó a ostentar el liderato en 4 jornadas, la temporada 1.999/2.000 iba a terminar con una excelente noticia. El club resultaba premiado con el galardón al Juego Limpio y conseguía ser uno de los agraciados ganadores de una plaza, sorteo mediante, para disputar la siguiente edición de la Copa de la UEFA.

Por primera vez en su historia, la franja iba a viajar fuera de nuestras fronteras. Bonita forma de celebrar los 75 años de vida que se habían cumplido aquella temporada.

Y por fin llegó el día. Lo cierto es que el encuentro estuvo muy alejado del típico glamour que suele rodear estas citas. El rival, dentro de la fase previa clasificatoria, un total desconocido para el público como era el Costellació. Como escenario, un vetusto Estadio Comunal que apenas superaba las 1.000 localidades y en el que tan sólo se dieron cita 750 espectadores(de los cuales, como no podía ser de otra manera, 350 eran hinchas franjirrojos) aquella calurosa tarde del 10 de agosto de 1.999.

Sin embargo, el rayismo vivió el acontecimiento con la ilusión y expectación que el momento merecía. Los hombres de Juande Ramos no defraudaron y regalaron a los suyos un inapelable 0-10 que iba a dejar resuelta la eliminatoria. Pocos equipos podrán presumir de un debut tan contundente y espectacular en competiciones internacionales. Además, el destino le reservó el honor de conseguir el primer tanto en Europa para el Rayo a uno de los grandes mitos del club, Míchel.

El encuentro de vuelta, disputado en el Estadio de Vallecas Teresa Rivero, supuso un mero trámite. No obstante el 6-0 final, 16-0 en el global de la eliminatoria, supuso un fantástico aperitivo de lo que iba a deparar aquella UEFA a la fiel e inquebrantable afición rayista.

Lo que ocurrió durante el resto de la competición, un sueño hecho realidad, una de las páginas más brillantes y emotivas de la historia de la entidad. Un Rayo cruzó con todo su fulgor y energía el Viejo Continente para impregnar cada rincón de los ricos y casi extintos valores del pueblo de Vallecas.